domingo, 23 de noviembre de 2014

Salamanca. Apuntes de la historia de su desarrollo urbano - 7


Si los planos de 1858 nos muestran una ciudad todavía cómoda en el interior de su recinto amurallado, entre los años 1868 y 1869, como consecuencia de la incontenible presión de crecimiento que se había desatado, se derriban las murallas, que una escasamente culta visión del desarrollo urbano inevitable, fue incapaz de salvar para la posteridad. A partir de ese momento la ciudad inicia un crecimiento espacial en mancha de aceite, con una clara preferencia hacia el arco NO-NE, y sólo en épocas muy posteriores será capaz de dar el salto a la otra orilla del Tormes, creciendo en dirección Sur.
Salamanca se presenta, pues, en el s. XX con una importante riqueza urbanística, monumental y patrimonial de primer orden, producto de veinte siglos de acumulación orgánica y coherente, pero así mismo con una serie de problemas de complicada solución. Ellos eran fundamentalmente los de adaptar las viejas estructuras urbanas a las nuevas necesidades sin destruirlas; modernizar sin alterar la sustancia histórica; conservar, reciclar y reutilizar las edificaciones introduciendo los avances tecnológicos sin traumas.
  Desgraciadamente, los cascos históricos son en todo, o en parte, el corazón de la ciudad. Corazón económico, social, comercial; supone el suelo urbano más cotizado y, consiguientemente, experimenta fuertes presiones para ser construido de forma masiva en altura y en intensidad de uso, desarrollando un proceso especulativo que intenta extraer las mayores plusvalías del suelo con olvido de cualquier valor histórico, artístico, patrimonial o cultural, y que pretende utilizar la ciudad más allá de sus propias capacidades físicas. Para ello, se han utilizado como coartada ideológica las ideas higienistas anglosajonas del s. XIX, relativas al saneamiento de las poblaciones, la ampliación de calles para favorecer el tráfico, la creación de algunas zonas verdes, etc.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Salamanca. Apuntes de la historia de su desarrollo urbano - 6


Además de algunas incorporaciones urbanas de importancia media en el contexto de la ciudad, como los colegios de Calatrava y San Bartolomé, la iglesia del Carmen y la capilla de San Francisco, la gran creación urbanística-arquitectónica del s. XVIII la constituye, sin duda, la Plaza Mayor, creada sobre parte de la antigua plaza de San Martín. En realidad, no añade ninguna aportación funcional al gran tema de las plazas mayores españolas, pero es la máxima, inspirada y formalmente precisa de todas ellas, incorporando en el aspecto estilístico una dinámica barroca, si bien de forma notablemente contenida, que se materializa en el motivo centra! del Ayuntamiento, convertido así en el punto de atracción tan querido por el barroco, pero cuya sutil ejecución, encajada dentro de los módulos y ritmos compositivos propios de la plaza, nos muestra la deliberada voluntad de mantener la pieza individual al servicio del orden arquitectónico y espacial que se deseaba dominante.
La guerra de la Independencia, con la ocupación de Salamanca por el ejército francés, resulta trágica para la ciudad, pues corrió consecuencia de las necesidades de fortificación de la zona S-0, situada entre las peñas de San Vicente y Celestina, de la voladura del polvorín, y de los propios hechos de armas, desaparece la práctica totalidad del patrimonio edificado que se asentaba en las laderas y vaguada del arroyo de los Milagros, borrándose del terreno un sinfín de conventos, colegios mayores e iglesias de todos los estilos y épocas, hasta una cifra que ha llegado a evaluarse en la cuarta parte de la riqueza monumental de la ciudad.
También se debe a la ocupación francesa la creación de la Plaza de Anaya, ordenada por el gobernador general Thiebault, quien hizo destruir las casas y calles situadas entre el colegio de San Bartolomé, que era su residencia y la catedral nueva.
Tras unos años de crisis extrema, con la ciudad abrumada por los exorbitantes gastos de las grandes construcciones, el impacto de la Desamortización, y una decadencia en la población, la economía y el comercio, transmitida a la realidad física ciudadana, el último tercio del s. XIX, trae el nuevo impulso comunicado por las fuerzas económicas y sociales, que vienen de la mano de una incipiente industrialización, patrocinada por una nueva burguesía, y de la aparición de nuevos elementos de transporte, como el ferrocarril, que tendrán consecuencias importantes en el desarrollo espacial de la ciudad.

viernes, 21 de marzo de 2014

Salamanca: Apuntes de la historia de su desarrollo urbano - 5


En el s. XVI se construyen los grandes edificios platerescos, como la Casa de las Conchas, el Convento de S. Esteban, la fachada de la Universidad o el palacio de Monterrey, entre otros muchos, que se encajan en una estructura urbana preexistente, utilizando una nueva concepción del lenguaje arquitectónico donde se emplean grandes planos de fachadas cubiertas de rica ornamentación, apenas separados entre angostas y quebradas calles, contribuyendo a crear un contradictorio y fascinante esquema de espacios y reducidas calles entre plazas y plazuelas, conventos y monasterios, escuelas y palacios, donde, a las raíces medievales y góticas, siempre presentes, se superponen las ideas de una renovada concepción del mundo que cree fundamentalmente en las posibilidades del hombre.
En el s. XVII, aunque la ciudad comienza a evidenciar los síntomas de decadencia visibles en el resto del país, se inician o desarrollan tres complejas obras de enorme significación: la catedral nueva (1513-1733) gótico tardía y renacentista, que se convertirá por la magnitud de su volumen en el elemento definitorio de la panorámica sobre la ciudad; la Clerecía (1617-1775), símbolo del poder de los jesuitas, cuya implantación supuso un enorme impacto en la estructura urbana, al ser necesario para su construcción el derribo de un barrio entero. Este edificio que, desde determinados e insospechados puntos de vista, compite visualmente con la catedral, evidencia, no obstante, en su ejecución enfrente de la Casa de las Conchas, de forma dramática la frustración en el empeño barroco por excelencia: crear una gran perspectiva para un gran edificio. Finalmente, el complejo de la iglesia y convento de las Agustinas de Monterrey nos muestra un interesante episodio de intervención de arquitectos italianos en el barroco salmantino.
El s. XVIII y la primera mitad del XIX registran una involución demográfica que hace retroceder la población desde 20.000 habitantes hasta apenas 15.000, y es reflejo de la depresión económica que afectaba especialmente a las ciudades de la meseta castellana.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Salamanca: Apuntes de la historia de su desarrollo Urbano - 4





La trama urbana se ampliaba en determinados espacios públicos destinados a la relación y al intercambio, como era el caso de la primitiva plaza del Azogue Viejo, en las inmediaciones de la Catedral Antigua que, posteriormente, al expansionarse la ciudad hacia el Norte fue sustituida por la plaza de San Martín, enorme recinto integrado por las actuales plazas Mayor y del Mercado, más varios espacios adyacentes, en el que se desarrollaban todo tipo de actividades, singularmente las de mercado de productos agrícolas y artesanales, así como las de festejos públicos.
Las parroquias, en número de veintiséis, constituían puntos de atracción, alrededor de los cuales se agrupaban los habitantes del entorno próximo, configurando, en consecuencia, una pequeña comunidad de significación religiosa y civil. La mayor parte de las iglesias parroquiales fueron construidas al calor de la repoblación del s. XII, conservándose actualmente, más o menos transformadas una decena de ellas.
A todo ello habría que añadir la referencia a las tres grandes funciones urbanas que Salamanca desempeñara para el futuro: la función comercial como centro de intercambio de una extensa comarca; la función eclesiástica y religiosa, consecuencia del asentamiento de la sede episcopal y de numerosas órdenes religiosas; finalmente, la función universitaria, que se irá desarrollando desde la fundación de la Universidad en 1218.

En el s. XVI, la ciudad alcanza su plenitud demográfica. El impulso de los Reyes Católicos y el Cardenal Cisneros al fomento de los estudios, motiva la creación de Colegios mayores, edificios universitarios, seminarios, etc., los cuales adquieren tal proporción que su conjunto forma una unidad urbana de características propias: la Ciudad Universitaria.

El auge económico, motivado por el comercio de la lana, la riqueza latifundista de la nobleza y el impulso de la Universidad, que propaga las ideas humanistas, produce un desarrollo urbano-arquitectónico, que hace de Salamanca la ciudad renacentista por excelencia.

lunes, 27 de enero de 2014

Salamanca:Apuntes de la historia de su desarrollo urbano - 3



                                                                      Mapa: Fernando Pulin Moreno
La imagen y la forma de la ciudad quedaban, pues, definidos por las siguientes características:
  •     Territorialmente por el anillo amurallado, en cuyo interior, y con la única salvedad del arrabal de Santiago y el barrio mozárabe, situados en la ribera del Tormes, se desarrollaba homogéneo el caserio no sobre el que se erguían !os hitos de lo edificios representativos: la catedral, el alcázar, las iglesias principales y las torre de las mansiones señoriales. Una serie de puertas. Santo. Tomás y Sancti –Spiritus al Este, Toro y Zamora al Norte Villamayor. San Bernardo. San Hliano y San Vicente al Oeste y los Milagros. Del Rio y San Pablo al Sur hacían permeable la muralla, permitiendo la salida de los caminos hacia los lugares y villas vecinos. 
  •      Estructuralmente, por una trama urbana típica de las ciudades medievales, estrecha y apretada en sus zonas más densas y profundamente irregular en cuanto a su trazado y modos de encuentro, pero que no obstante mostraba una clara jerarquización en cuanto a ciertos ejes viarios principales, donde era predominante la dirección Norte-Sur. El eje más importe era el que seguía la Vía de la Plata que proveniente del Puente, ascendía parablemente a !a muralla para entrar por la Puerta del  de! Rio orientándose por !a actual calle Libreros hacia la Puerta de! Sol y después se atravesar la puerta de San Martín y dirigirse hacia la Puerta de Zamora. El otro eje principal estaba configurado por la actual calle San Pablo, ascendiendo por la calle Escudero hacia la plaza de San Martin de la que salía por la calle Herrero, prolongándose hacia la calle y Puerta de Toro. 
  •     Funcionalmente, las características eran las de un tejido urbano relativamente homogéneo, con grandes manzana, generalmente edificadas en sus bordes, pero manteniendo interiormente grandes espacios libres destinados a corrales, huertas y jardines, o simplemente a espacios vallados justificados por una economía en gran parte ganadera que tenía su refugio en caso de peligro o asedio y que se veía apoyada por la labranza de las tierras intramuros para ayudar al sustento de los sitiados.